Aunque no es la primera vez que visitaban Mendoza (estuvieron en la Vendimia Gay 2010, entre otras presentaciones), esta fue la primera vez que los vi.
Luego de una hora y media de recital, me fui a casa feliz, y sabiendo un poco más de Queen.
Lo digo porque, aunque conozco a la banda por su inconfundible mezcla de pop/rock histriónico, ahora me puedo imaginar de forma más vívida a Freddie Mercury cada vez que escuche Bohemian rhapsody, o Another one bites the dust, o Radio Ga Ga, o Don´t stop, o.... ¡Tantas otras!
Dios salve a la reina tocó el 6 de mayo pasado, en el teatro Plaza de Mendoza y dejó a los cerca de 500 espectadores en éxtasis después de un set de más de 20 canciones, de todas las etapas de la banda.
Muchos las critican (como yo hasta hace unos meses) pero hay cosas que las bandas tributo te permiten, que nadie más puede darte.
Por: Selva Florencia Manzur.
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07 junio 2011
10 diciembre 2010
Serrat en Mendoza: íntimo y encantador
La presencia de Joan Manuel Serrat sobre el escenario sigue siendo tan potente como siempre. Esto quedó en evidencia con el recital de dos horas que el cantautor español le regaló a los mendocinos el lunes en el Bustelo.
La excusa de su nuevo paso por la provincia –a casi dos años de su última presentación– fue la gira “Hijo de la luz y de la sombra”, con la que se halla promoviendo su último disco de estudio, que lleva ese nombre, con el que volvió a ponerle música a los versos del poeta español Miguel Hernández.
La propuesta de Serrat para su público estuvo conformada por dos partes. Una primera, con la que mantuvo hipnotizado al público con los versos de Hernández y en el que mezcló nuevas canciones con las del disco de 1972, en el que usó las palabras del poeta por primera vez.
Es así que el público –conformado en su mayoría por mujeres– disfrutó de Dale que dale, El hambre, Nanas de la cebolla y Para la libertad, que fue sin duda la más ovacionada de esta parte. La segunda sección se basó en un repaso de sus éxitos que incluyó La bella y el metro, Princesa, Caminante no hay camino y Hoy puede ser un gran día.
Es sabido que el amor de Serrat por Mendoza no se debe sólo al fervor de su público sino también a su pasión por los buenos vinos. Sin embargo, el show fue una muestra evidente de cuánto disfruta del contacto con su gente y de cómo se entretiene haciéndoles pasar un buen rato.
Más de una vez el auditorio se colmó de risas con las anécdotas que contó y, quizás, el momento más emblemático llegó cuando pidió “por favor” que apagaran el aire acondicionado, ya que pretende prolongar su vida “más allá de Mendoza”.
Promediando el final se despidió de su público dándole un consejo que encargó respetar: “Sean felices”.
Por: Selva Florencia Manzur.
Publicado en Diario Uno de Mendoza.
05 diciembre 2010
Yes y una noche para no olvidar jamás
De Yes conocía poco. Sabía que eran un grupo histórico del rock y que era los dueños de Owner of a lonely heart, esa canción irreverente que ha sido reversionada hasta el cansancio. Pero tener la posibilidad de verlos tan cerca de mi casa ha sido un verdadero lujo y algo que no voy a olvidar nunca.
Llegar a verlos con las expectativas altas, pero sin poder adelantarme mucho a lo que iba a ver fue la mejor antesala que podría haberme planteado. Desde que aparecieron en escena y durante dos horas esos monstruos del rock progresivo fueron majestuosos. Las canciones se fueron expandiendo por el Bustelo y creando un ambiente de leyenda, de historia y de buen rock.
El bajo de Chris Squire es perfecto y su carisma arriba del escenario un plus magnífio. Steve Howe es uno de los mejores guitarristas que me tocó escuchar y un verdadero amante de la música, tanto así que cuando se rompió un generador y hubo que detener el show, el músico cazó su acústica y le regaló a los mendocinos una clase magistral de sus habilidades.
Benoit David tiene una voz muy a lo Anderson que encanja perfectamente en el grupo, cosa de cerrar los ojos y pretender que el cantante original verdaderamente estaba en el Bustelo. Y ni hablar del baterista Alan White, quien tocó un solo que dejó a los 1.500 presentes de pie y aplaudiéndolo a lo loco. Oliver Wakeman (hijo del miembro original de Yes, Rick) también le da algo de grandioso al lineup al ocupar el lugar de su padre.
La sucesión de éxitos fue única. Dos horas de canciones largas, ochentosas y perfectamente reproducidas por el quintento. Roundabout, Moon for a day y Astral traveler fueron algunos de los clásicos que regalaron y que seguirán sonando en las cabezas de los afortunados que presenciaron el paso de Yes por nuestra casa...
Por: Selva Florencia Manzur.
Llegar a verlos con las expectativas altas, pero sin poder adelantarme mucho a lo que iba a ver fue la mejor antesala que podría haberme planteado. Desde que aparecieron en escena y durante dos horas esos monstruos del rock progresivo fueron majestuosos. Las canciones se fueron expandiendo por el Bustelo y creando un ambiente de leyenda, de historia y de buen rock.
El bajo de Chris Squire es perfecto y su carisma arriba del escenario un plus magnífio. Steve Howe es uno de los mejores guitarristas que me tocó escuchar y un verdadero amante de la música, tanto así que cuando se rompió un generador y hubo que detener el show, el músico cazó su acústica y le regaló a los mendocinos una clase magistral de sus habilidades.
Benoit David tiene una voz muy a lo Anderson que encanja perfectamente en el grupo, cosa de cerrar los ojos y pretender que el cantante original verdaderamente estaba en el Bustelo. Y ni hablar del baterista Alan White, quien tocó un solo que dejó a los 1.500 presentes de pie y aplaudiéndolo a lo loco. Oliver Wakeman (hijo del miembro original de Yes, Rick) también le da algo de grandioso al lineup al ocupar el lugar de su padre.
La sucesión de éxitos fue única. Dos horas de canciones largas, ochentosas y perfectamente reproducidas por el quintento. Roundabout, Moon for a day y Astral traveler fueron algunos de los clásicos que regalaron y que seguirán sonando en las cabezas de los afortunados que presenciaron el paso de Yes por nuestra casa...
Por: Selva Florencia Manzur.
22 noviembre 2010
Las mejores (y peores) vestidas de los American Music Awards
Whitney Port en un vestido drapeado, con motivo floral y de un solo hombro.
Rihanna eligió un vestido de Elie Saab Couture.
Miley Cyrus usó un diseño de Marchesa que a simple vestía se veía fino, pero cuyo moño largo desentonaba un poco y confundía.
Pink con un vestido negro olgado muy sencillo y el pelo teñido de gris plata.
Katy Perry en un vestido rosa claro de Badgley Mischka; diseñador que suele elegir.
Taylor Swift usó un modelo de Collette Dinniga corto, brillante y muy delicado.
#LoPeor
Con este mini vestido de Falguni & Shane Peacock, Fergie no me convenció...
y Nicki Minaj la nueva sensación de la industria de la música que eligió este modelo carnavalesco de Manish Arora.
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