04 abril 2011

Agustina Córdova: "No tengo sueños de Hollywood"

Agustina Córdova tiene 25 años y está a punto de dar un gran salto en su carrera, la que hasta ahora la ha llevado a aparecer en exitosos programas de TV y en la tapa de importantes revistas. De hecho, esta semana tuvo su participación en Los Únicos. 

Pero será dentro de unos meses cuando haga su debut en el cine con la cinta Güelcome, junto con Mariano Martínez, que iniciará esta nueva etapa en su vida actoral.

La actriz y modelo de la agencia Life Chekka tiene, además, dos películas en carpeta. En una interpretará a Jesusa, la criada y amante del general San Martín, mientras que en otra actuará junto a Norma Aleandro.

Además, la joven viene de pasar unos meses perfeccionando su inglés en Los Ángeles, donde aprovechó para contactarse con la famosísima agencia Ford Models, empresa en la que quieren incorporarla.

Sin embargo, Agustina asegura que ella no sueña con Hollywood y que si bien estudiará actuación en Estados Unidos, no tiene pensado mudarse a ese país.

–Estuviste en Estados Unidos, ¿fuiste sólo a estudiar inglés?
–Estuve dos meses viviendo en Los Ángeles, mejorando mi inglés, y el objetivo era poder anotarme en un curso de actuación. Estuve analizando las opciones de academias a las que me quería inscribir y por cuestiones laborales volví, pero en un futuro cercano me voy a ir estudiar allá.

–¿Tu objetivo es trascender las barreras de Argentina?

–En el tiempo que estuve allá se dieron algunas oportunidades. Cuando estás en Los Ángeles vas caminando y, de repente, te preguntan si querés hacer una película, esas cosas pasan. Todos son actores allá y todo el tiempo estás expuesto a que salgan cosas. Y en mi caso se me dio la oportunidad de entrevistarme con Ford Models, pero como no tenía visa no me podía quedar. Cuando mandé el material nunca me imaginé que iba a quedar, sabiendo lo importante que es la agencia. Y me tomaron, pero ellos ya habían dado el cupo de visas anuales que tienen por lo cual empecé a tramitarla por mi cuenta.

–Pero el contacto está hecho...
–Sí, pero tampoco es que estoy activando tanto los trámites. Tengo iniciado el trámite, pero tampoco tengo la necesidad urgente de volver.

-¿No soñás con Hollywood?
–No, para nada. No tengo sueños de Hollywood. Más que nada mi idea de irme tiene que ver con la enseñanza y con mejorar en lo que hago.

–Justamente, vas a hacer de amante de San Martín en el cine. ¿Cómo te preparás?

–Esa película es una mirada un poco diferente del prócer que conocemos. Justamente su amante es un punto importante dentro del filme, pero no es que se nos va a caer la imagen de San Martín por contarla, porque todos ya lo saben. Este director (Nicolás Capelli) quiere contar esa parte, la más realista de la vida del general. A Jesusa se la lleva a cruzar los Andes y ella era muy conocida porque era muy sensual, siempre que había reuniones en la casa del general todos se quedaban muy impactados con ella.

–Vas hacer otra película con Norma Aleandro, un ícono del cine nacional...

–¡Sí! Yo sería la criada de ella e interpretaría a una india toba. Esa película tiene que ver con los aborígenes. La verdad, están buenísimos los temas que me llegan porque aprendo mucho a la par del trabajo.

–¿Te intimida trabajar con actores tan importantes?
–Al contrario, me encanta trabajar con gente así porque es ahí donde se aprende. Por suerte, me ha tocado trabajar con actores de los cuales aprendí, y eso es lo más lindo. Esto me entusiasma mucho y si tengo que esforzarme el doble para estar a la altura de las circunstancias, mejor. El cine es distinto a la tele porque no llegás a grabar sin haber leído el guión o sin saber qué vas a hacer, sino que se ensayan las escenas y a la hora de grabar las relaciones están más aceitadas. Hacer tele es más difícil.

–¿Sentís que estás por dar un salto en tu carrera?
–Tal vez, desde afuera el cambio se ve ahora, pero desde que me llegó el proyecto de cine, Güelcome, que fue el primero, me conecté mucho con el director (Yago Blanco)y ese fue un punto de inflexión en mi carrera. Creo que tiene que ver con una madurez que pasa dentro mío porque me sentí mucho más segura a la hora de estar en un set. Fue un proceso interno que empecé a sentir en Botineras, donde disfrutaba de estar en un set de grabación, sin estar nerviosa. 

– En tus próximos proyectos vas a tener que hacer escenas románticas, ¿te pone nerviosa eso?
–Es algo muy establecido entre los actores y es más bien automático. Si bien lo estás haciendo, es como que estás jugando a eso, no estás pasando de verdad. No me da vergüenza darle un beso a alguien, hay un código establecido y forma parte de lo que hacés.

–¿La actuación es tu vocación o te gustaría experimentar con algo más?

–Ya encontré lo que más me gusta hacer y me siento bendecida por el universo por todo lo que me dio. Pero ahora voy a empezar a estudiar astrología porque siempre sentí una conexión con eso. No es que vaya a dejar la actuación por eso.

–Seguís de novia con José Acasuso, ¿cómo hacen para mantener la relación estando separados tanto tiempo?
–Este año nos pasa menos porque él está saliendo de una lesión y se lo está tomando más tranquilo. Cuando lo conocí estaba con otro ritmo, pero ahora él sabe que tiene que recuperarse y estamos más tranquilos. Antes, pasaba un mes y no nos veíamos. Ahora, él quizás se vaya un mes a Europa y yo vaya a verlo. Es más fácil porque no estoy grabando una tira diaria.

–¿Sentís que encontraste al hombre de tu vida?

–(Risas) Sí.  

Por: Selva Florencia Manzur
Publicado en Diario UNO

01 abril 2011

Lito Cruz: "El rating no es lo que importa"

Una magnífica obra del escritor Arthur Miller llega hoy al teatro Plaza, de Godoy Cruz, de la mano de un grupo de talentosos actores. Se trata de la puesta Todos eran mis hijos, protagonizada por Lito Cruz, Ana María Picchio y Federico D'Elía.

La obra cuenta la historia de la familia Keller, unos norteamericanos afectados por la Segunda Guerra Mundial. Joe Keller –interpretado por el experimentado Cruz– es un próspero comerciante cuya vida, así como la de su familia, se ve amenazada con la llegada de dos hermanos cuya presencia develará un desgarrador secreto.

–¿Con qué se encuentra el público cuando ve la obra?
–Con una obra que lo va a hacer reflexionar sobre temas como la responsabilidad individual, los mitos a los que nos aferramos, sobre Dios, sobre los astros y cómo creemos que todo es culpa de ellos. Además, se habla de unos repuestos de avión que hace la empresa de este hombre que salen mal de fábrica y como consecuencia se caen 25 aviones. Entonces nos recuerda a la tragedia de LAPA, a los colectiveros que trabajan 20 horas porque todos creen que no va a pasar nada. Y lo cierto es que las tragedias ocurren.

–Deja un mensaje, entonces...
–Te deja una reflexión. No es un mensaje de lo que hay que hacer sino que cada uno tiene que tomar lo que quiere. Te queda claro que el que las hace las paga.

–¿Cree que toda obra de arte debe dejar una reflexión?
–No. Creo que tiene que tocar zonas del ser humano. Esta obra toca la emoción y la reflexión, una comedia toca la alegría. Y creo que es como los libros, es lindo leer a Shakespeare, pero también es lindo leer historietas. La gente elige de acuerdo con lo que tiene ganas de hacer qué es lo que quiere recibir.

–Trabajó bajo la dirección de Claudio Tolcachir, pero también es director usted mismo. ¿Cuesta mucho no querer dirigir uno la obra?

–No, porque yo creo mucho en la gente joven. Soy un actor grande y me gusta cómo trabajan los jóvenes. Lo cierto es que son de otra generación y yo aprendo mucho con ellos, porque me piden las cosas de una manera tan diferente que me renueva. Le dije a Claudio que me quitara todos los vicios que tenía y así empezás a sacar recursos nuevos. Me interesa seguir aprendiendo.

–Ha hecho cine, televisión y teatro ¿qué rubro es el que siente más suyo?
–En el teatro la química interna y externa está en tus manos. Pero en el cine y la televisión está en manos del director. Es él quien cuenta la historia y el actor cuenta lo suyo, a nosotros de alguna manera nos manejan para contar la historia. Pero ellos son los que cuentan y los que ponen la técnica.

–Actúa en El elegido, ¿cómo se presentó la oportunidad para ese papel?
–Me lo ofrecieron Pablito Echarri y Martín Seefeld y me interesó que dos personas de la televisión se arriesgaran a ser productores artísticos. Además me tranquilizó, porque ellos realmente se ocupan de lo artístico, sin descuidar lo otro y la persona que está entre el diálogo de lo económico y lo artístico es una persona que nos sirve a todos. Por eso nosotros nos sentimos muy contenidos y protegidos. Eso es lo primero que me entusiasmó. Este caso me gustaría que sirva como ejemplo para que otra gente del teatro se anime. Y la novela me atrajo porque trata el tema de los aborígenes y la masonería, que es muy importante para nosotros desde San Martín hasta hoy.

–¿Sienten la presión del rating?
–Muy poco. Yo no creo en el rating. Ni sé cuánto hacemos. Lo que sí vemos es lo que pasa en la calle y cuando llegamos sí comentamos lo que nos dijeron o escuchamos. La realidad es que el rating no importa, lo que importante es que te vean. El rating es un negocio que crearon por un problema de competencia absurda. No hay que preocuparse por el rating, hay que encargarse de que las cosas salgan bien. Además, ¿quién dice que es real? ¡Nadie! No se puede saber eso.
 
Por: Selva Florencia Manzur.
Publicado en Diario UNO de Mendoza.

30 marzo 2011

Cristian Sancho: "Agradezco a las mujeres todo lo que me dieron"

Donde quiera que va, las mujeres gritan su nombre y le piden fotos. Esa es la vida de Cristian Sancho, ese joven que conquistó a la platea femenina años atrás cuando protagonizó las más sensuales publicidades de ropa interior. Y desde entonces, el modelo viene en un lento proceso de transformación hacia el rol de actor serio. Un camino que pronto lo encontrará en un lugar protagónico como galán.

Tras un rol que definió su carrera en la tira Botineras, Sancho volverá a mediados de año con un papel junto con Isabel Macedo. Mientras tanto, prepara una miniserie, una película y una obra de teatro.
 
–Venís seguido a Mendoza, ¿has tenido la posibilidad de pasear?
–Me han llevado a conocer fincas y viñedos. Siempre que vengo trato de hacer algo más que trabajar, porque es una provincia que me gusta y a la cual viajo desde que tengo 15 años.

–La tira Botineras cambió tu carrera, ¿cómo te modificó la vida ese papel?
–Hubo un antes y un después del personaje del Flaco Riveiro porque me dieron la posibilidad de jugar a algo a lo que yo quería jugar. De tener un compromiso y de contar un personaje con mucha humanidad. Hoy cuando elijo un papel trato de priorizar que tenga tanta humanidad como ese. La premisa del actor debe ser sorprender y provocar y con ese personaje lo pude hacer. Quedé más que agradecido con todo lo que pasó. Y si bien la novela terminó hace tiempo, la gente me sigue agradeciendo y felicitando por cómo salió.

–Ese rol te transformó en defensor de los derechos de los homosexuales...
–Cuando uno hace personajes que copan tanto pasa eso. Todos saben que soy heterosexual, que tengo dos hijos y conocen de mi vida, pero lo que sí se logra con este tipo de personajes es tener conciencia de lo que vive un homosexual día a día. Hay mucha marginación y manifestaciones agresivas y, al hacerlo tan real, mucha gente creyó que yo era homosexual. Pero tampoco me iba a poner a explicarle a todo el mundo que era sólo un personaje. Lo bueno lo disfruté, y lo malo traté de que la gente lo corrija.

–Estás por grabar una novela con Telefé, una serie y una obra de teatro...
–Ahora estoy empezando a grabar la miniserie, que va a dirigir Sabrina Farji y que se llama El paraíso. En ese proyecto hago de un padre que se encuentra de un día para el otro con su hijo y tiene que enfrentarse a los problemas que surgen de tener un hijo en un encuentro ocasional. Además, la madre tiene problemas con las drogas. Con esta historia de amor queremos contar cómo se puede criar un hijo cuando una mujer padece una enfermedad tan difícil. Además, tengo un contrato con Telefé para hacer una novela junto con Isabel Macedo, que seguramente saldrá en el segundo semestre del año. Por otro lado, tengo una obra de teatro que se llama Matrimonio, que es del mismo autor de Los 12 apóstoles, película que vamos a estar filmando próximamente.

–Vas a tener un año movido...
–Sí, la verdad que sí. Y con papeles muy distintos, algo que me va a dar un crecimiento artístico muy interesante por el hecho de que puedo componer personajes como un presidiario o el personaje de la novela que es también interesante porque no va a ser el típico galán. Además, voy a seguir entrenándome en teatro, que es algo que me gusta mucho.

–¿Alguna vez te molestó el cartel de sex symbol?

–La verdad es que no siento ese peso, pero tampoco me siento un sex symbol, porque lo tomo como un trabajo. De ahí a que los demás lo vean y den ese veredicto, bárbaro, lo agradezco y mejor que sea así. Lo cierto es que soy un pibe que tiene dos hijos y que está remando constantemente y tratando de tener una vida de padre, de hijo y de laburante. No me veo en ese lugar y al que realmente lo vea así se lo agradezco, porque desde el lugar de modelo pude financiar al actor, y desde otro trabajo no lo hubiera podido hacer.

–Las mujeres te siguen mucho, ¿qué es lo más loco que te dijo una fanática?
–Me sorprendió mucho una vez que una mujer me dijo que se me había caído un papel y yo me puse a buscarlo y me contestó: “El que te envuelve, bombón”. Y me dio gracia. Hay de todo, pero en ese momento me pareció gracioso que una mujer piropeara a un hombre. Yo les agradezco mucho a las mujeres por todo. Porque me han dado la posibilidad de conocer muchísimos lugares, de tener una vida muy linda y yo valoro mucho ese amor.

–¿Hace mucho que estás en pareja?
–Sí, pero ella no es conocida y trato de mantenerlo así porque a ella no le gusta. Me gusta mantener la privacidad de mi vida en ese sentido.

–¿Te enfrentás seguido a rumores?

–Siempre puede pasar. Pero nunca hay nada que lo avale y siempre son habladurías, como cuando decían que era gay. Si me pongo a escuchar lo que dice alguna gente me tendría que volver loco o tendría que salir a desmentir. Y la verdad, si quieren decir algo, que lo digan, yo estoy muy concentrado en mi familia y mi trabajo. No pierdo el tiempo en rumores.

Por Selva Florencia Manzur.
Publicado en Diario UNO de Mendoza.

28 marzo 2011

Magnificent: yo vi la gira 360 de U2

Nunca imaginé que un escenario pudiera ser tan grande. El título de "show más grande de la historia" me pareció demasiado, pero al verlo entendí que era así. El recital que dio U2 en Santiago de Chile, en el marco de la gira 360, fue algo para lo cual mis sentidos no estaban prepararados.

Por empezar "la garra" es GIGANTE y la pantalla espectacular, algo que hace que uno pueda disfrutar del recital desde cualquier punto del estadio. Las pantallas en los recitales son muy importantes y hay artistas -como Lenny Kravitz- que todavía no lo han entendido. Pero U2 sí. U2 siempre lo entendió.

La voz de Bono sigue siendo tan potente como cuando la banda se formó y las canciones siguen tan sólidas como cuando las grabaron. Y las nuevas, como Magnificent y Get on your boots, suenan increíbles, como si estuvieran hechas para un estadio.Y probablemente lo están.

Ví a U2 por primera vez en River en 2006 y me emocioné muchísimo. La sensación se quedó conmigo durante mucho tiempo y volver a verlos fue como comprobar que la banda más grande del planeta -porque hace rato que lo son, tanto por vigencia como por poder convocatoria- se puede superar. Ver el 360° Tour es lo más parecido a haber visto las giras Zoo Tv o POP, algo que nunca se puede olvidar. 

Otro punto a favor de los irlandeses es que entienden mejor que nadie que los fans van a escuchar los hits, y no se olvidan de ninguno recorriendo sus más grandes éxitos de prinicipio a fin. Unos genios totales.


El setlist

Beautiful Day
I Will Follow
Get On Your Boots
Magnificent
Mysterious Ways
Elevation
Until The End Of The World
I Still Haven't Found What I'm Looking For
One Tree Hill
Pride (In The Name Of Love)
In A Little While
Miss Sarajevo
City Of Blinding Lights
Vertigo
I'll Go Crazy If I Don't Go Crazy Tonight (Remix)
Sunday Bloody Sunday
Scarlet
Walk On

Encore
One
Where The Streets Have No Name

Encore 2
Hold Me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me
With Or Without You
Moment Of Surrender

Por Selva Florencia Manzur.

Miguel Cantilo: "Mi gran deuda es escribir ficción"

“De qué milagros habla usted, techo y debajo, la tierra donde cultivar la razón y la fe”. Canciones como esa, que se llama Padre Francisco, y que fue prohibida durante la última dictadura militar en nuestro país son algunas de las que sonarán en la primera noche del Americanto de la Memoria, que tendrá lugar desde hoy hasta el sábado en el Parque Cívico, con entrada libre y gratuita.

Uno de los platos fuertes de esta noche será precisamente el autor de esa canción, Miguel Cantilo, un emblema del rock nacional y del rock militante.

Es la primera vez que el músico –ex miembro del dúo Pedro y Pablo– participa en el gran encuentro de canto popular latinoamericano. Cantilo compartirá el escenario con talentos locales como el actor el Flaco Suárez y otros nacionales, como Raly Barrionuevo.

En una charla distendida mientras terminaba de ensayar, Cantilo le contó a Escenario & tendencias que más que una estrella de rock él es un cantautor y confesó que sueña con publicar una novela.

–¿Es tu primera vez en el Americanto?

–Sí. Me han contado mis amigos mendocinos de la importancia que tiene, pero no tengo mucha información de las características, así es que estoy esperando a verlo.

–Este año el festival se hace en conmemoración de la lucha por los derechos humanos...
–Exactamente. Y si bien yo soy de una generación posterior a la que tiene la mayor cantidad de desaparecidos, el proceso genocida también abarcó a mi generación. Tengo hijos de la edad de los que fueron apropiados por lo que es algo que me toca de cerca. Viví cinco años exiliado y si me hubiera quedado hubiera seguido el destino de la mayoría de los desaparecidos. Mis canciones fueron prohibidas y estuve en la lista negra. Por eso, todos los años para esta fecha participo en alguna actividad conmemorativa.

–¿Y eso hace que cambie tu show?
–No tanto. Es un show más corto porque hay otros artistas, pero voy a condensar un poco más la temática y voy a cantar canciones que fueron prohibidas, como Padre Francisco o La marcha de la bronca y otras que son más actuales.

–En tus últimos discos trabajaste con dos de tus hijos, ¿cómo lo viviste?
–Ellos crecieron escuchando rock nacional e internacional y entre esa música también escucharon a Miguel Cantilo, es decir que para ellos es como tocar con alguien que tiene mucha trayectoria. Pero por ser familia no se modifica lo profesional. Al Americanto me acompaña uno de ellos también.

–Vos probaste distintas variaciones del rock, ¿cómo definirías tu música?
–Con cada disco trato de encarar distintas cosas porque lo divertido del rock es la libertad que te da de involucrar música diferente. En cambio, si uno hace folclore tiene que hacer folclore y no puede irse mucho de eso. Pero el rock es una música que está abierta a muchas cosas. Por eso a mí me gusta tanto. En este momento puedo decir que hago rock latinoamericano, que tiene fuertes influencias del rock internacional. Además, le doy mucha importancia a las letras por eso me siento un cantautor de rock más que una estrella de rock.

–Una vez dijiste que el rock nacional no se internacionalizó por malos manejos y que ese era un desafío a cumplir, ¿se está dando?
–Hay nuevos circuitos de difusión de la música, pero suelen incluir a músicos que hacen folclore y esos artistas tienen más posibilidades. Pero el rock ha sido muy mal llevado por los managers y muy pocos artistas pudieron internacionalizarse. Creo que ahora hay más posibilidades para los músicos étnicos.

–Has editado varios libros ¿escribirías ficción?
–Tengo una novela escrita que es de ficción. La escribí hace unos años, pero no la publiqué porque no está madura. Siento que hay que reescribir algunas cosas. Ahora estoy terminando un libro sobre los últimos 50 años del rock argentino y cuando termine me voy a embarcar en terminarla. Se podría decir que terminar esa ficción es una deuda que tengo.
Por: Selva Florencia Manzur.
Publicado en Diario UNO.